No puedo escribir este artículo sin sentir una enorme nostalgia en el corazón. Cuba se grabó muy profundamente en mi corazón y fue el viaje que me enseñó muchas cosas, que cambió mi manera de ver el mundo. Si me regalarás un billete de avión sin regreso para irme a La Habana, lo dejaría todo y me iría a vivir allí, en el país del que sigo enamorada desde hace 5 años.

Fui a Cuba sin esperar muchas cosas, pero terminé por descubrir un mundo nuevo y una felicidad que antes no conocía. Descubrí que el amor por un país existe, que uno podía enamorarse de una tierra desconocida y sentirse como en casa. Esto no me ha pasado nunca antes y tampoco volvió a pasarme después de mi viaje a Cuba. Si existen las vidas pasadas, La Habana fue mi casa y siempre voy a sentir un profundo amor hacía ella.

Cuba

En Cuba existen dos mundos totalmente distintos. El mundo de los turistas, que vienen a esta hermosa isla para disfrutar de sus playas, recorrer las calles de sus ciudades y gastar dinero en todo lo que puedan, y el mundo de los cubanos, donde la riqueza es solo para los afortunados y donde la gente goza de lo que tiene. Esta es la verdadera cara de Cuba.

En este artículo te daré 10 consejos para viajar a Cuba, basados en mi experiencia de 5 semanas en La Habana para que puedas conocer la Cuba autentica, la verdadera, la de los cubanos. ¡Toma en cuenta que estuve allí en 2011, entonces algo pudo haber cambiado hasta ahora!

 

  1. Quédate en las casas de huéspedes:

Es mucho mejor que quedarte en un hotel. De esta manera podrás conocer la vida de los cubanos, convivir con ellos y conocer su cultura. Además de eso, te darán consejos para moverte por el país como un local y podrás descubrir su mundo con más facilidad. En la mayoría de los casos, te saldrá también más barato que alojarte en un hotel.

 

  1. Descubre los puestos de comida secretos:

Los puestos callejeros de comida fueron una de las cosas que nunca podría haber descubierto si no fuera por tener un chico cubano. De hecho, estos “puestos” de comida no tienen nada de “puestos”. Son simplemente las mujeres cubanas, quienes ganan dinero vendiendo comida casera por las ventanas de sus casas. Recuerdo mi sorpresa cuando encontramos uno de estos puestos secretos en una de las pequeñas calles de La Habana Vieja. Fue increíblemente barato, pero desafortunadamente no me acuerdo ya cuanto exactamente costaba. La comida la sirven en cajitas de cartón, todo junto.

El plato que comí ese día fue lo más tradicional posible: carne con papas, un poco de cebolla, arroz, frijoles negros y plátano frito. La esencia culinaria de Cuba.

 

Cuba

 

  1. Ten cuidado con la moneda:

En Cuba, existen dos tipos de moneda.

El CUC, el peso convertible destinado más bien a los turistas. Las cosas que tendrás que pagar con esa moneda son sobre todo los taxis para turistas, las comidas en los restaurantes más elegantes y las entradas a los museos. Ciertos lugares tienen incluso dos tarifas: una en CUC para los extranjeros y otra en CUP para los cubanos.

1 CUC = 1 USD

El CUP es el peso cubano, peso nacional. 1 CUC equivale a 26.50 CUP, según XE Converter. Esta es la moneda que usan los locales y todo lo que pagues en los lugares que no son turísticos, será en CUP.

Lo mejor es tener siempre las dos monedas, ya que las dos van a ser necesarios. Toma en cuenta que cuando quieras cambiar el dinero en Cuba, siempre el cambio vendrá en CUC. Lo que yo hacía para conseguir el CUP al principio era pagar las cosas en CUC y recibir el cambio en CUP. ¡Ten cuidado con las matemáticas!

 

  1. Toma los taxis colectivos:

Tomar un taxi colectivo es obligatorio si estás en Cuba. ¿Has visto en las fotos esos carros de los años 50 que todavía siguen circulando en Cuba? La mayoría de ellos son taxis colectivos, algunos oficiales y otros no. ¡No te puedes perder el paseo en uno de esos coches! Recuerdo que la primera vez tenía un poco de miedo que el carro se descompusiera en medio de la calle, pero nunca pasó nada.

¿Y qué son los taxis colectivos en Cuba? Esto quiere decir que puedes compartir el taxi con más personas que vayan en tu dirección. Los taxis suelen circular en unas rutas establecidas, entonces nunca te llevarán exactamente a tu destino. Sólo te llevarán lo más cerca posible.

¡Parar un taxi colectivo es todo un arte! Y cuando ya logres pararlo, no olvides preguntarle al conductor si va a tu destino y cuanto te cobrará. Si se da cuenta que eres extranjero, probablemente tratará de cobrarte más. Ten cuidado.

 

Cuba

 

  1. Toma las guaguas:

En Cuba, tienen otra palabra para describir un bus: la guagua. ¡Pero atención! Los buses cubanos no son para nada simples.

Pasearte por la ciudad en una guagua puede convertirse en una verdadera aventura. Sobre todo, porque parece que circulan sin plan. No se sabe a qué horas vienen ni adónde van. ¡Te tocará esperar y a veces puede ser mucho tiempo! No hay otra forma de saber qué línea tienes que tomar que preguntarle a un local como llegar a tu destino. Otra cosa que solía hacer yo, era acercarme al conductor y preguntarle si mi destino estaba en su camino. Además de eso, le pedía que me avise cuando tenga que bajar. Si no conoces tu parada, es imposible darte cuenta que ya llegaste.

Otra cosa típica para las guaguas, son las colas. ¡Cuba es un país de colas! Te imaginarás que cuando la guagua llega por fin, toda la gente quiere subir. Las guaguas están tan llenas de gente que no te puedes mover. Ni respirar demasiado. Algunos van colgados de las puertas, que no logran cerrarse. ¡Me tocó viajar así una vez y fue muy estresante!

 

Cuba

 

  1. Haz un botellón en el Malecón…

…¡y prueba el ron del cartón! Aunque si lo haces, te tendrás que preparar para una gran resaca a la mañana siguiente. Las únicas tres cosas que te hacen falta para hacer un botellón en el Malecón es el ron en cartón, una botella de coca cola para mezclar el ron y preparar una botella enorme de Cuba Libre y la música.

Salir a tomar en el Malecón es la opción más barata para salir de fiesta y disfrutar de la Habana. Es el punto de reunión más popular entre los jóvenes cubanos quienes vienen allá con sus amigos y con guitarras y escuchan música de sus teléfonos y bailan salsa.

El Malecón de La Habana tiene también una zona roja, que es el punto de encuentro de los homosexuales.

 

  1. Vete a un restaurante local:

Una de las experiencias que recuerdo de mi viaje a Cuba era mi visita en un restaurante local, fuera del circuito turístico, no muy lejos del Malecón. Estábamos – yo y mi chico cubano – en camino al Malecón para hacer botellón allá y decidimos pararnos en un restaurante para comer algo. El restaurante no tenía menú. La mesera nos dio la bienvenida y nos preguntó directamente si queríamos pizza o spaghetti. Sin más y sin menos. Eran las únicas dos cosas que servían ese día. Yo elegí la pizza y él eligió el spaghetti. No voy a comentar la calidad de la comida, pero fue una experiencia muy curiosa.

 

  1. Ve una película cubana en la Yara:

La Yara es el único cinema que tiene La Habana. Durante un par de semanas, hay solo una película en el cine, a unos horarios establecidos un par de veces por día. Suelen ser sólo películas cubanas. Recuerdo mi sorpresa cuando mi chico cubano me llevó al cine y se puso directamente a formar la cola. Cuando lo pregunté si no iba a ver que películas estaban pasando y a qué horas, se empezó a reír, explicándome que solo había una. Pasamos 3 horas esperando en la cola.

Cuando estuve en La Habana, tuve la suerte de poder asistir a una de las proyecciones de la película cubana Habanastation. ¡Es una muy buena película y te recomiendo verla!

 

 

  1. Come el mejor helado de la Habana en la Coppelia:

La Coppelia es la mejor heladería de la ciudad. Como te imaginarás después de lo que has leído hasta este momento, la cola para entrar es enorme. Comparando los helados de la Coppelia con los demás helados que he comido, no fue nada fuera de este mundo, pero de todas formas es una experiencia que vale la pena. Si tienes ganas de comerte un helado, vete a la Coppelia.

 

  1. Toma el jugo de caña:

He visto el puesto de jugo de caña sólo una vez, en una de las calles de Marianao. Marianao es un barrio muy local, donde no encontrarás a ningún turista. Me pareció algo muy curioso, ya que nunca antes tomé jugo de la caña. El puesto era muy chiquito y el vendedor tenía una maquina con la que sacaba el jugo de los tallos de la caña de azúcar. ¡Fue delicioso y muy autentico!

Aunque solo lo he visto en un lugar, estoy segura que si te fijas bien, encontrarás más de estos puestos en toda la ciudad.

 
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Karolina

Soy Karolina: una chica polaca, viajera y mochilera de pasión y autora de este blog de viajes donde encontraras consejos para viajeros y guías de destinos. Soy una apasionada de la lengua española y todo lo latino.

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